viernes, 25 de junio de 2010

La mudanza

Encontrar una oficina nueva no fue nada fácil. No es que quisiéramos un local más grande, sino que necesitábamos una nueva sede con unas medidas determinadas.

Blanca fue nombrada directora del departamento temporal Búsqueda de la Nueva Oficina. Bajo sus directrices recorrimos diferentes zonas de Madrid en busca de nuestra nueva sede, visitando desde clásicos pisos con balcones que daban a plazas como Tirso de Molina, a modernos lofts de diseño, que yo hasta el momento sólo había visto en las páginas de los dominicales que comprarmos la gente normal y que muestran casas a otro nivel.

Nada de lo visto se adecuaba a nuestra ecuación calidad-precio-medidas específicas. Blanca seguía buscando y, como dice el refrán, quien la sigue la consigue, aunque sea por necesidad. Así apareció ante nosotras la que se convertiría en nuestra nueva oficina. Un loft con una disposición diferente a los no sé cuántos mil vistos anteriormente, con las medidas que necesitábamos, a un precio razonable, parking y... con las puertas naranjas (casi fosforito). Color muy llamativo pero fuera de nuestra gama de pantones corporativos.

Dos visitas rápidas, la firma del contrato, pintura en las paredes y el derribo de una falsa pared fueron los pasos previos para que el piso moderno pasara a ser nuestro. Pero el deber y el cambio de línea telefónica no dejaban que nos mudásemos, así que el traslado tendría que esperar.

Como ya teníamos nueva sede, el departamento de Búsqueda de la Nueva Oficina se cerró y pasamos a abrir el de Decoración. De nuevo, Blanca fue nombrada directora, que es la más dispuesta para este tipo de menesteres y la que más ojo tiene de las tres (declarar que se armó de paciencia por tener que soportar las manías y exquisiteces de sus dos subordinadas en el tema).

Mientras el trabajo y el teléfono seguían impidiendo nuestro traslado, hacíamos lo que podíamos por avanzar en las tareas previas a una mudanza: limpieza a fondo, alguna que otra chapucilla en algún que otro deperfecto del nuevo local o ir llevando bolsas y cajas llenas de material no necesiario en nuestro día a día.

Pero como el que no empieza no acaba, un día, porque sí, decidimos desmontar la vieja sede para montar la nueva. Eso sí, Internet ya teníamos, ¡herramienta totalmente indispensable! Como también lo ha sido la Llave Allen.

¡Ah! El departamento de Decoración, aunque con menos trajín, sigue manteniéndose.

María

3 comentarios:

Laura dijo...

Pero ya estáis instaladas ¿no? A ver cuándo me paso por allí, que aún no conozco la nueva oficina.

Irene dijo...

Sí, era un post recopilatorio y recordatorio del traslado :-)

M. San Felipe dijo...

Sí, Laura! Una visita, que nos hace mucha ilusión. Además, tenemos que devolverte un par de algo... Jejejeje! ;-)

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